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Personajes entrañables: Lo bueno de llamarse Sam

6 Jul

El post de hoy se lo dedico a dos de los mejores personajes secundarios de la historia: Samsagaz Gamyi  y Samwell Tarly. Quizás este podio esté relacionado con que pertenecen al universo de dos autores que adoro: J. R. R. Tolkien y George R. R. Martin, autores de las sagas El señor de los anillos y Canción de hielo y fuego, respectivamente.

Uno lo creó a principios del siglo XX, el otro lo incluyó en su saga mientras finalizaba el mismo siglo y se metía en el XXI, pero ambos decidieron que los conozcamos por su nombre de pila: Sam. No sólo los une la coincidencia de su apócope y su papel secundario en las sagas, sino que ambos acompañan y sirven con lealtad y honor a Frodo Bolsón y a Jon Nieve, protagonistas y seres amados por los fanáticos de la épica fantástica, entre los que me incluyo.

Samsagaz es un hobbit de Bolsón Tirado en la Tierra Media, jardinero de profesión, de cuerpo generoso y alma noble. Acompaña hasta las últimas instancias a su adorado Frodo en la peligrosa aventura de destruir el anillo de Sauron. Si bien se podría caracterizar como inocente y de carácter gentil, es en este viaje tan inesperado que se descubre su naturaleza bravía y su capacidad para enfrentarse a enemigos y defender a quien considera su amo, pese a que Frodo no se ve a sí mismo de ese modo.

Samwell es el hijo mayor del Señor de Colina Cuerno en Poniente. Podría haber sido el heredero de su padre, sin embargo, desde chico se mostró debilucho ante la crueldad que gobernaba el espíritu de su progenitor, más inclinado hacia las artes y las lecturas que al arte de la guerra. No soporta ver sangre, no disfruta de la violencia y tiene una muy baja consideración de sí mismo. Es recién cuando llega al Muro, tiempo después que Jon Nieve, cuando a partir de las urgencias de un mundo que se desmorona se devela su capacidad de responder bajo presión, pese a su propio ser, y hasta llega a ganarse el apodo de Mortífero, luego de haber matado a un par de espectros. Idolatra a Jon Nieve, más allá de su origen bastardo, Sam ve en su amigo y mentor improvisado a un hombre que merece ser seguido y pocas veces discutido. El personaje gordinflón y temeroso crece hasta convertirse en un servil consejero, siempre amparado bajo su autoestima flaca que se infla con libros.

La nobleza es el rasgo que hermana a uno y otro Sam. Las pocas expectativas sobre su desempeño, también. Son personajes que maduran con el correr de las novelas, que se hacen más complejos, pero que nunca traicionan su buena fe. Secundarios, sí, porque la gloria (o el descrédito) están reservados para otros. No obstante, estos héroes silenciosos merecen su lugar en los anales de los personajes entrañables de la literatura.

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Personajes entrañables: Molly Weasley

16 Jun

Inauguro una nueva sección con uno de los personajes más admirables de la literatura: la madre por antonomasia, la que dicen en Internet que hace que Chuck Norris coma sus vegetales, la única e inigualable Molly Weasley.

Molly es un personaje del universo ficticio de la saga Harry Potter, una heptalogía repleta de seres entrañables, de los que la señora Weasley se destaca por ser la madraza de casi todos ellos. Está casada con Arthur Weasley y juntos tuvieron siete hijos: Bill, Charlie, Percy, los gemelos Fred y George, Ron y Ginny. Todos con cabello rojinaranja, símbolo del fuego que les infunde su valiente madre.

Como destaqué en los párrafos anteriores, Molly da vida al estereotipo de madre leona. Tierna y amable cuando está de buenas. Escandalizada e iracunda cuando sus hijos hacen gala de mala conducta. Sin embargo, su rasgo principal es la protección de sus retoños a como dé lugar. Su carácter maternal y acogedor toma más fuerza cuando, horrorizada por el trato que los Dursley dispensaban a Harry, lo recibe en su casa y lo trata como un hijo más. Con el correr del tiempo, Potter llegó a convertirse en un Weasley putativo.

Molly posee una moral muy clara, sin medias tintas. Ella mantiene su lealtad hacia Hogwarts y Dumbledore y no quebranta su apoyo incluso cuando su hijo Percy se rebela y se alía con el corrupto Ministerio de la Magia. Del mismo modo, mantiene sus reservas del actuar inconstante y arriesgado de Sirius Black, antiguo compañero de la Órden del Fénix, por temor a que lastime a Harry. También es una mujer con muchos recursos: alimenta y viste a una familia con el magro sueldo de su esposo, logra que todos lleguen a tiempo a sus trabajos y estudios, imparte castigos, aconseja sabiamente en momentos de tribulaciones y premia la buena conducta. También avergüenza a sus hijos con sweaters ridículos y comportamiento sobreprotector. Sí, toda una madre.

En el último libro de la saga, Harry Potter y las reliquias de la muerte, Molly se enfrenta a momentos muy duros y cruciales que la afectan directamente. Durante la Batalla de Hogwarts, salió a luchar hombro a hombro con sus hijos contra los mortífagos de Voldemort, sin poder protegerlos. Al mismo tiempo, demostró su valentía y determinación cuando, en un duelo singular, venció a la poderosa bruja Bellatrix  Lestrange, la más mala entre las malas.

Molly era bajita y regordeta, sin dudas, su apariencia no era amenazadora, pero en cuanto su espíritu se infundía de su fuerza maternal, nadie podía vencerla. Ya lo han dicho, pero vale repetirlo: all you need is love.

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